Griezmann hunde Alemania

Que si Löw estaba en la cuerda floja, que si Alemania estaba acabada, que se necesitaba un cambio… la retahíla de dudas que sobrevolaron a la Mannschaft en los últimos días fueron tan feroces, como merecidas. El seleccionador avisó en la previa: «Habrá cambios ante Francia». Dicho y hecho. 

A grandes problemas, grandes soluciones. Löw no titubeó y revolucionó de cabo a rabo el once que mostró ante Holanda. Así, con las heridas efectuadas por los tulipanes cicatrizando y con la juventud que pedía a gritos el sorpaso , la selección germana que visitó el feudo de la reciente campeona del Mundo. Pero, ni con esas lograron poner punto y final a una crisis que se agrava a cada partido. Francia remontó con un penalti dudoso, pero fue suficiente para prolongar el infierno de Löw y ‘su’ Alemania

Con un 3-4-3 inusual en Löw dibujando la pizarra germana, fueron les bleus los que dieron el primer susto. Griezmann a los 3′ ya se había plantado en zona de disparo, pero el remate se fue muy desviado. Parecía el preludio de una nueva goleada. Pero, nada más lejos de la realidad. Poco a poco La Mannschaft fue adueñándose del cuero. Con un tridente (GnabryWernerSané) en el que Timo, al fin, tenía como escuderos a dos jugadores que juegan a sus mismas revoluciones -en Ámsterdam tuvo que lidiar con Uth como acompañante- descosieron la segunda estrella bleu a base de punzadas de alfiler por banda.

No tardaron en avisar los tres puntales alemanes. A los 10 minutos Werner arrancó, Gnabry rompió, la puso atrás y a punto estuvo el bueno de Kanté de marcarse en propia. Los minutos corrían en el Stade de France, pero más rápido lo hacían esos tres diablos vestidos de blanco.

Era el minuto 14′ cuando Pogba recibió y se giró -con esa lentitud de quien sabe que es superior físicamente que tan pronto la admiras como la critícas-. Esta vez salió cruz. Gnabry le presionó con la intensidad que le faltó a Paul. Con la cartera en la mano salió escopeteado hacia el área gala. Leroy le adelantó por la derecha tan veloz que bien se podría haber ganado una multa. Pero, el que tuvo condena fue Kimpembe. El zaguero del PSG fue abajo y el pase atrás de Sané le dio en la mano. Era penalti. Así lo vio y lo concedió el colegiado de fondo. Kroos, el motor silencioso de esta nueva Mannschaft 2.0 modelo híbrido (alterna juventud y madurez), no falló. 0-1 y Toni se convertía en el goleador de los dos últimos goles germanos.

Con el termómetro encendido en Saint Dennis, los tres puntales seguían a lo suyo: resquebrajando la defensa gala. Sané pudo poner el 2-0 en el 18′, pero Hugo Lloris salvó los muebles.Poco después, en el 23′, Ginter emergió en el cielo galo y la puso abajo, pero de nuevo Lloris sacó a relucir sus reflejos. La campeona del Mundo sufría en su casa. El rodillo germano enmudecía un estadio que hacía algo más de un mes vibraba con sus chicos de oro, los hombres de la segunda estrella. Solo Mbappé rascaba un hilo de voz en los aficionados franceses. Kylian y sus arrancadas despertaban del letargo a una Francia que acabó la primera parte asediando la meta de Neuer.

El híbrido de La Mannschaft fue quedándose sin batería poco a poco en la segunda parte. Les bleus empezaban a coserse la estrella. Se tendían los hilos y empezaba a tejerse el empate. Mbappé estuvo a punto en el 51′, pero falló el mano a mano ante Neuer -de lo poco que hizo mal Kylian en el choque-. Con Alemania en modo reserva y una Francia a todo gas el empate no tardó en llegar. La puso tensa Lucas Hernández desde la izquierda y en el primer palo Griezmann puso la testa aún más tensa y dibujó una parábola al segundo palo. Derrota descosida y empate como parche. Quedaba más: reconstruir la estrella.

Con las revoluciones a la baja en la máquina de Löw, les bleus tiraron de galones… y de Mbappé. El del PSG arrancó, vio el hueco y filtro un balón perfecto a Matuidi. El francés piso a Hummels y el colegiado señaló un penalti más que dudoso, pero que Grizzi se encargó de transformar. La remontada gala y el hundimiento germano.

Alemania lo intentó en el epílogo del partido, pero la muralla bleu resistió las embestidas. A Giroud se le fue una mano que agarró a un alemán y que bien podría haber supuesto el tercer penalti del duelo. Pero nada, ni la suerte está del lado de la tetracampeona del mundo. El hundimiento germano continúa. CRÉDITOS MARCA.

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